Durante los siglos
XIX y XX, Horcajo de la Ribera se configura como una población estable dedicada
a la ganadería trashumante. Su economía es de subsistencia: los pobladores producen
la mayor parte de lo que necesitan para sobrevivir. En la mayoría de las casas
hay ganado que produce leche, queso y huevos; se cultiva el trigo suficiente
como para no carecer de pan; la toponimia nos indica que en el pueblo
existieron algunos molinos. La matanza es una base importante de proteínas, los
huertos producen las patatas, legumbres y verduras necesarias y, sólo la fruta
y el pescado faltan en la mesa de los lugareños.
CENSO DE
HORCAJO DE LA RIBERA. Incluye a Navasequilla
CENSO
|
1842
|
1857
|
1860
|
1877
|
1887
|
1897
|
1900
|
1910
|
1920
|
1930
|
1940
|
1950
|
1960
|
1970
|
P. de hecho
|
-
|
694
|
495
|
487
|
484
|
540
|
561
|
657
|
858
|
595
|
582
|
564
|
554
|
434
|
P. de derecho
|
392
|
620
|
670
|
687
|
761
|
768
|
860
|
918
|
887
|
924
|
977
|
751
|
||
Hogares
|
134
|
147
|
150
|
173
|
158
|
181
|
211
|
214
|
202
|
244
|
239
|
224
|
229
|
190
|
La población se
mantiene estable —alrededor de los quinientos habitantes— con algún ligero
crecimiento hasta los años sesenta. A partir de estas fechas, la caída de
población es brutal, no sólo en Horcajo, sino en toda la zona. La emigración se
produce, sobre todo hacia Madrid, dedicándose la mayoría de los emigrados al
negocio del comercio minorista.
En el año 1975 se
produce la fusión municipal de las localidades de La Lastra de Elcano, Horcajo
de la Ribera y La Aliseda de Tormes, situándose la sede del nuevo municipio,
que pasa a denominarse Santiago de Tormes, en este último pueblo. Este hecho
supone la desaparición del ayuntamiento de Horcajo. Muchos de los habitantes no
han entendido nunca esta medida política, que no ha supuesto ningún ahorro,
como se les dijo entonces. Ciertamente, no se entiende que, con el fin de
racionalizar y compartir los gastos, no se optara por mancomunar los servicios,
como se hace ahora con la recogida de basura, o con la administración. Quizá si
se hubieran racionalizado los horarios y la estancia de los funcionarios
locales como se hizo en otros lugares se hubiera podido evitar el cierre de los
ayuntamientos de los dos pueblos. Otros lo hicieron.
Hoy, Horcajo de la
Ribera se mantiene vivo gracias al tesón de sus habitantes; de los que resisten
allí bravamente y de los que van muchos fines de semana y en periodos
vacacionales. Este afán de pervivencia o de supervivencia se ha manifestado a los largo de estos últimos años, desde que se produje la gran migración allá por los setenta, en una voluntad enorme por mantener vivo el pueblo y por fomentar la buena relación entre todos los que, por nacimiento o por otras razones, tienen relación con él.

Y, por último, son
los nacidos y relacionados con el pueblo de Horcajo los que están empeñados en
salvaguardar su patrimonio, colaborando en la restauración y mantenimiento de
edificios como la iglesia. Y es la actitud abierta y colaborativa de sus gentes
la que hace posible una convivencia grata y acogedora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario